Cada proceso es único, porque cada historia lo es. La frecuencia puede ser semanal o quincenal, adaptada a tu ritmo y tus objetivos. Durante las sesiones encontrarás un espacio seguro y cercano, donde te escucho sin juicios y te acompaño paso a paso. Nos salimos de los tecnicismos: cada encuentro es concreto, humano y práctico, centrado en lo que realmente importa. Entre sesiones, te acompaño con materiales personalizados (ejercicios, guías o reflexiones) que elaboro yo misma, para que puedas integrar lo que trabajamos en tu día a día.